Amar es también aprender a soltar

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Hace algunos años leí un blog post que publicó una escritora muy conocida en mi país contando su experiencia al tener que terminar una relación de años con su esposo, aún amándose ambos. Les confieso que lloré un poco leyendo ese escrito. Hasta ahora, lo que había aprendido del amor (según las películas y eso) es que cuando amas, permaneces.

Ellos tuvieron que tomar la decisión de separarse debido a unos compromisos relacionados a sus respectivas carreras. Claro, muchos de nosotros pensaríamos que es una tontería y que deberían encontrar la manera de estar juntos a pesar de sus responsabilidades. Pero en el “mundo real” todo funciona de diferente forma.

Si algo nos toca aprender a medida que crecemos, es que nuestras expectativas generalmente están equivocadas. Y que el amor, lo que de verdad debe ser, es mucho más amplio que una vida en pareja.

Sí, a veces nos toca soltar, no por falta de amor sino por amar bien.

Recuerdo mi primera experiencia de noviazgo, éramos apenas unos jovencitos de 18 años. Habíamos terminado por motivos relacionados a nuestra edad e inmadurez. Pero durante nuestro tiempo sin ser pareja, nos mantuvimos siendo amigos. Pasaron algunos años y todavía nuestro amor era una opción. Era la opción. ¿Alguna vez has conocido a alguien por el cual dejarías cualquier otra experiencia amorosa solo por vivir junto a esa persona? Eso fue él para mí en ese momento. Apenas conocí personas durante ese tiempo porque tenía la certeza de que si teníamos oportunidad de volver, yo lo dejaría todo.

Pasado un tiempo, él conoció a una grandiosa chica. Hermosa, con una carrera desarrollándose, una chica que lo cuidaba como nadie. Y él se enamoró de ella, de manera muy distinta al amor que habíamos vivido juntos. Suelo decir que en ese momento, él fue el “amor de mi vida”, pero ella fue el amor de la vida de él.

Una noche, sentados en las escaleras de mi casa, le dije que había entendido que amar era mucho más que retenerlo a mi lado. Que por amarlo, su felicidad se había convertido en mi propia felicidad, aunque esa felicidad lo llevara lejos de mí.

Lo amé mucho. Lo más que podía amarlo en ese entonces. Viví muchas experiencias luego, y entendí que la vida continuaba y que la felicidad, ese estado de alegría dependía más de mí que la persona que estuviera a mi lado.

Soltar es una de las tareas que más difícil se me hace. Tengo una idea clara de cómo se “deben” hacer las cosas (herencia de mi madre jaja), así que he sido capacitada con el “don” de encontrar soluciones a casi todo. Sin embargo, no todo es fácil de entender o solucionar o asimilar.

Amar es mucho más de lo que nosotros podríamos soportar, porque no fuimos educados para eso. Pero para desarrollar una cultura de relaciones saludables, nos va a tocar re-aprender todo y encontrar la manera de que funcione.

Todavía estamos aprendiendo.

#lovewednesday #mujeresquecambianelmundo

Besossss!!! 💋

 

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