Desolación y esperanza: Huracán María

IMG_1440Escribo esto sentada en mi balcón con la poca batería que queda en mi laptop, tomando un delicioso café negro hecho en la greca (pues aún no tenemos electricidad) y viendo a mis vecinos, cuyo nombre aún no conozco, arreglar parte del techo de su casa que se dañó tras el paso del huracán María.

Desperté hoy, comúnmente, cuando el sol hace su arribo por mi ventana y el calorcito comienza a desalojar la habitación de ese fresquito de la madrugada. Un país entero acostumbrándose de nuevo a dormir sin abanico o aire acondicionado en un ambiente tropical.

Aquí estamos, a una semana de ser destrozados por el huracán María, categoría 4 o 5…no supe bien pues todas las telecomunicaciones cayeron durante su paso. El radar falló y muy estratégicamente y con basta experiencia la meteoróloga (y ahora amiga de todos) Ada Monzón trazaba su ruta a través del satélite.

No esperábamos algo como esto. Habían sido muchos los huracanes que nos amenazaban y al segundo de tocar la isla se desviaban o disminuían en categoría, tal como fue el caso del huracán Irma, con dos semanas de diferencia del paso de María. ¡Ahora sí que no tuvimos suerte! Ni Yukahú, ni Dios, ni ningún otro ser pudo ayudarnos a no sufrir este golpe. Y ahora se preguntan, ¿seguimos siendo una Tierra Bendecida? ¿Hemos sido abandonados por nuestro Creador?

La respuesta es y será simple a mi entender: no, no hemos sido abandonados jamás.

Los huracanes son parte esencial de la naturaleza, de alguna manera limpian el ambiente. Ambiente que, señoras y señores, nosotros hemos contaminado día a día, cada vez más con el uso del petróleo, los gases y por supuesto, la cantidad absurda de basura que desechamos. Y la palabra favorita de esta temporada: diesel. Lástima que no sea Vin.

El caso es que no hemos dejado de ser “bendecidos”, solo que no hemos aprendido a identificar lo que esa palabra significa. En primera instancia, las fallas en el sistema eléctrico del país, la burocracia y la politiquería estúpida (¡Qué maravilla ser escritora y poder escribir lo que me da la gana!) nos han consumido hace años. El verdadero huracán ha sido la falta de respeto, de afecto. El verdadero caos, no vino tras María, ella solo nos quitó el velo a la realidad. Porque llevamos mucho tiempo pensando que si no me afecta a mí personalmente, entonces no me importa.

Y finalmente, somos tan perfectamente bendecidos, que vivimos en una isla rica en vegetación, playas hermosas, gente que en su mayoría son tan dados y sensibles a la necesidad del prójimo, que llena el corazón de cualquiera. Somos un pueblo cálido y valiente. ¿Acaso han olvidado nuestros machetes? Sí, nuestra historia nos recuerda que vamos a estar bien.

Hace unos días, cansada de la monotonía de estar encerrada en mi casa, porque también yo me canso de eso, fui a la playa. Lloré y la disfruté tanto. Porque entendí que la naturaleza misma tiene vida y que ni María ni nadie nos la va a robar. Los árboles van a reverdecer. Los frutos que sembremos nuevamente, los vamos a cosechar. Somos humanos, somos grandes y eso nada ni nadie nos lo va a quitar. Esa es mi esperanza.

Esto lo escribí hace unos días atrás, apenas ahora logro conectar mi computadora para poder seguir con mi blog. Los extraño!!! Seguimos!!

Beso, Erika Michael

 

¿Por qué cambian y terminan algunas relaciones?

Hace unas semanas estuve pensando mucho en algunas parejas cercanas a mí, parejas que llevan muchos años juntos, pero que de pronto, todo ha cambiado. Deciden terminar.

Por supuesto, que mi primer reacción es sentirme sorprendida y triste. A nadie le gusta conocer y percibir el sufrimiento de otro. Y la realidad es que cuando dos personas que se amaron tanto deciden terminar, por la razón que sea, el dolor es inevitable.

Aquí les comparto un video que subí recién a mi Facebook hablando sobre este tema:

 

Mujeres solteras son más exitosas

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Cavan Images via Getty Images

He tenido la sospecha de que las personas más exitosas en el mundo son solteras. Y consecuente a este pensamiento, me pregunto: “¿entonces la soltería es parte del éxito o del fracaso?” Luego, esta idea me hace reflexionar sobre lo vanales que podemos ser al definir conceptos tan abstractos y subjetivos como el éxito, el fracaso, el amor o la soltería.

He viajado algunas veces (menos de las que realmente he querido) a diferentes partes del mundo a hacer una labor de acción social, una misión. He ofrecido talleres de relaciones saludabes a cientos de jóvenes y me he privado de mis necesidades cotidianas para disfrutar de la simpleza y la genuina demostración de amor de nuestros niños haitianos. En cada uno de esos viajes, reflexiono, solemos perder algo antes de partir y antes de regresar.

Quizá en el orden natural de la vida, solemos desprendernos de algo importante antes de viajar. Es como si nuestro Creador o la energía de la Naturaleza nos dijera: “ok, necesitas soltar esto para poder darte por completo en esta misión”. El caso es que así funciona, al menos en mi experiencia y algunas más que conozco. Perdemos para poder dar. Suena ilógico, ¿no?

Durante el viaje, seguimos perdiendo…perdemos nuestra seguridad, nuestra comodidad, nuestra confianza en lo material, lo básico. Pero sobre todo, vamos perdiendo nuestro ego, nuestra insistencia en ser llenados. Damos amor, tiempo, servicio, y de alguna forma vamos perdiendo esa coraza que nos pesa demasiado.

¿Y sucederá así con el éxito? ¿Qué debemos soltar para ser exitosos? ¿Debemos vivir en soltería para lograr nuestra meta? Estas preguntas no serían tan importantes y nos afectarían en tal manera a no ser porque nos educaron para seguir un orden: te enamoras, estudias, te gradúas, consigues empleo, te casas, tienes hijos, vives feliz.

¿Qué pasó con mi orden? Eh…nope…no lo he conseguido. ¿Y el éxito? ¿Cómo lo defino? El éxito va dirigido a tu propósito en la vida, el cual ya deberíamos conocer. Y de no conocerlo, ¡bienvenida a la aventura de descubrirlo!

Podemos ser exitosas y permanecer solteras, podemos ser exitosas y permanecer casadas, podemos ser exitosas y estar divorciadas, podemos ser exitosas y no ser millonarias, podemos ser exitosas y no tener mucho dinero. Pero sería rotundamente imposible ser exitosa sin un propósito, sin un fin.

Nuestro status no define nuestro éxito, nuestras relaciones sí. Imagina manejar un vehículo sin suficiente gasolina y sin dinero para reponerla. Sin acceso a ningún lugar para detenerse. Algo así es la vida, las personas con quienes nos relacionamos representan esa oportunidad de tener o no gasolina, porque de nuestras relaciones (sin distinción) depende el éxito que conseguimos. Algunas personas consumirán toda tu gasolina y te dejarán varada sin oportunidad de reponerla. Algunos otros, incluso imperfectamente, te seguirán en el camino, teniendo en su mochila gasolina de repuesto para cuando ambos necesiten.

Elige correctamente quienes hacen parte de tu viaje, y tendrás gasolina siempre extra. Y de no tenerla, de seguro encontrarán la manera de llegar.

El éxito no está atado a la soltería, ni tampoco a una pareja. El éxito es personal y se alcanza todos los días.

#mujeresquecambianelmundo

Besos!! 💋

Erika Michael

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